“Dijo que sí,” dijo Clara. A nadie en particular. A todo el vestíbulo. Su voz se quebró directamente por la mitad y ni siquiera intentó detenerlo.
Mara la escuchó decirlo y lo sintió aterrizar en su pecho como algo cálido y permanente. Seguía mirando a Dominic. Él seguía mirándola a ella. Y la expresión en su cara era el tipo que una persona solo llevaba cuando algo que había dejado de creer posible acababa de aparecer y demostrar que se equivocaba.
La jaló hacia él.
No con cuidado. No de la