Capítulo 40: Conociendo al suegro.
Isabella no deja de llorar en toda la vía hacia el hotel, la abrazo, ella coloca su cabeza sobre mi hombro y allí se queda mientras sus lágrimas corren por todo su rostro. El chófer del taxi de vez en cuando nos mira por el espejo retrovisor, nadie habla, todos vamos en silencio.
Llegamos al hotel, entramos a la habitación, la llevo a la cama, luego voy al baño, lleno la bañera, le agrego unas esencias aromáticas, según la muchacha que me las vendió son buenas para relajarse.
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