Capítulo 32: Somos vecinos.
NUEVA YORK. AEROPUERTO.
Allí está, esperándome con su sonrisa tan provocadora y su porte siempre tan distinguido, es bello, no le puedo pedir a mi cerebro que lo olvide cuando mi corazón ordena otra cosa, al verme me extiende los brazos y me espera dentro de ellos, de esa forma me recibía cada vez en cada uno de nuestros encuentros, yo corría y me introducía en ese cuerpo y en esos brazos que me esperaban para cubrirme y me apretaba fuerte muy fuerte, a veces sentía que me faltaba el