A pesar de la noche anterior y de las muchas vueltas que di para poder conciliar el sueño y dejar de pensar en lo del collar y ese niño, me encontraba en la oficina trabajando, bueno, caminando para ver a mi padre. Tenía curiosidad por saber qué mentira le había dicho Nessa.
No esperaba encontrarme con mi padre tan pronto, pero ahí estaba él, revisando unos documentos en su despacho. La sensación de verlo siempre era extraña, una mezcla de nostalgia y amargura que nunca sabía cómo manejar.
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