Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer llegó lento, como si el sol dudara en iluminar los secretos que la noche había revelado. La casa de Zoraida permanecía en silencio, salvo por los suspiros entrecortados que se escapaban mientras los tres enfrentaban la inevitable realidad de los pasos que habían decidido dar.
Zoraida estaba en la cocina, moviendo distraídamente una cuchara en una taza de té ya frío. Sus pensamientos la arrastraban una y otra vez al contenido de






