Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana en la casa de Zoraida llegó envuelta en un aire pesado, casi opresivo. Afuera, el sol intentaba abrirse paso entre las nubes grises, pero su luz apenas lograba filtrarse por las cortinas del ventanal. Adán había pasado la noche en vela, sentado en la mesa del comedor, con el cuaderno de tapas desgastadas frente a él. Había llenado páginas con fragmentos de recuerdos: una casa rodeada de árboles, el murmullo constante de un r&ia







