Mundo de ficçãoIniciar sessão—Lo sé… pero tú no estás todo el tiempo aquí, no puedo andar por el castillo sin tener ese temor constante de encontrarme con tu prima y sus orgias de sangre, termino encerrándome en esta habitación mientras veo por la ventana como bajan doncellas de carruajes, secuestradas por sus esbirros para que al poco rato los gritos se apoderen de cada rincón del castillo, ¿cómo sé que un día no vendrá por mí y terminaré igual que ellas?—, las lágrimas salen de mis ojos, corren por mis mejillas y levan







