MICHAEL
Mis manos se aferran al frío lavabo de mármol. El reflejo que me devuelve la mirada es un rostro que no parece mío, sino el de un extraño: una máscara que contiene el control sobre las turbulentas aguas de rabia y miedo que amenazan con tragarme.
Hay alguien ahí fuera que quiere muerta a Aliana. Estas palabras siguen martilleando en mi cerebro como un mantra.
La puerta se abre con un clic detrás de mí.
No me giro. Reconozco su aroma lo suficiente para saber que es ella.
Está de pie en e