A pesar de que la regadera estaba abierta, Leo no se encontraba debajo de esta. En realidad, la abrió con el objetivo de distraer a su amigo, pero tras escuchar que él se había marchado de la habitación, suspiró profundamente y tomó asiento en el retrete para meditar. Entonces enfocó su atención en observar cómo el agua escurría por la coladera, mientras venían a él los recuerdos de su turbulenta vida amorosa.
«Soy tan lamentable. Parece que solo a mí me pasan estas cosas. ¿Acaso mi vida no pue