Posterior a que Leo se marchara, Maddie tardó cinco minutos en darse cuenta de que había sido desairada e inmediatamente se sintió herida en su orgullo, sin poder creer que en pleno siglo XXI existiera un hombre tan puritano como él. Si bien era cierto que esa noche no tenía muchas intenciones de tener sexo, no imaginó que él la rechazaría de esta manera.
Como estaba tan indignada, al entrar a su casa, se quitó rápidamente los zapatos y los lanzó a un lado. Después de esto, siguió caminando hac