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Punto de vista de Ian
El aire de la noche era más frío de lo habitual, el tipo de frío que hacía visible la respiración y agudizaba los sentidos. Lo sentí profundamente en mis huesos, la inquietud que había estado arrastrándose durante semanas. Las cosas estaban empeorando y ya no era sólo paranoia. Los ataques estaban aumentando, primero sutiles, luego intensos, como el que ocurrió hace unas horas, casi como si quienquiera que estuviera detrás quisiera que supiéramos que se estaban acercan