168
Punto de vista de Ian
La habitación estaba fría, el tipo de frío que se instala en tus huesos, haciéndote sentir cada centímetro. Pero no fue sólo la temperatura. La cámara del consejo siempre tenía ese aire opresivo, una tensión que flotaba cada vez que nos reuníamos. Hoy no fue diferente, y pude sentirlo pesando sobre mi vieja alma mientras estaba sentado en el centro, rodeado por los miembros del consejo. Sus ojos estaban fijos en mí, agudos y expectantes. Suspiré. Sabía lo que vendría.