Capítulo 37. El calor derrite el hielo
John se quedó solo en su despacho y aunque trata de concentrarse en los casos que tiene pendiente solo puede ver el cuerpo desnudo de Anabella sobre su escritorio, su sabor aun lo siente en su boca y ahora la erección no se le va.
—Maldición, esta mujer acabó con mi paz —murmuró porque sabe que está solo—, ahora soy tan caótico como ella.
Se levantó para observar por la ventana y concentrarse en el recuerdo de las túnicas anchas y pelucas que debía usar a veces en tribunales de Ingla