Capítulo 21. Guapos invitados
Al día siguiente era sábado y ya era media mañana cuando las risas de Lizzie y ladridos de perros traviesos despertaron a Anabella.
Ella saltó de la cama y salió apenas cubriéndose con el sobretodo de la noche, Lizzie podía ponerse mal con este clima y los perros le podían dar alergias, ese era el miedo perenne de Anabella, sin embargo, salió de la casa vio a su madre riendo mientras veía a Lizzie jugar con la nieve y los enormes perros.
—Mamá, a Lizzie le puede caer mal...
—Déjala Ana