Capítulo 50
Seguí mirando la fotografía en el teléfono de Julián sin poder apartar los ojos de aquella mujer. Sabía que era mi hermana. No podía explicar cómo estaba tan segura, pero había algo en su mirada, en la forma de su rostro y en la sonrisa que me recordaba demasiado a mi madre.
Mis manos empezaron a temblar.
—Tenemos que ir a buscarla —dije mientras levantaba la vista hacia Luciano y Julián. La ansiedad hizo que mi voz saliera más fuerte de lo que pretendía—. No podemos seguir esperand