Capítulo 81
El salón seguía lleno de murmullos después de que los hombres de seguridad consiguieran apartar a Diego. Nadie hablaba ya del evento ni de los negocios que se suponía que debían cerrar aquella noche. Todas las miradas iban hacia Alexander, y eso era precisamente lo que más podía enfurecerlo.
Lo vi apretar la mandíbula mientras observaba a las personas que minutos antes parecían encantadas de conocerlo. Algunas evitaban mirarlo, otras cuchicheaban entre sí y varias se habían apartado