Al día siguiente Dalia despertó se dio cuenta que abrazada de Elías quien seguía durmiendo sin camisa, se levantó lentamente para no despertarlo y camino al baño para lavarse, cuando salió Elías se levantaba de la cama.
“¿Cómo amaneciste?”. Le preguntó él poniéndose las sandalias y la playera.
“¡auch!, Tengo resaca”. Se tocó la cabeza y masajeo las sienes. “¿Y tú?”.
“No bebí tanto como tú”. Dijo sonriendo. “hasta hablabas en tercera persona”.
“¿Tercera persona?”. Dalia frunció el ceño y desp