Aquella mañana, como todos los dias desde hace una semana, Lena se levantaba de la cama, se estiraba y se dedicaba a ver por la gran ventana del departamento de la biblioteca, aquel panorama daba hacia las montañas verdes, entre ellas el sol se iba asomando poco a poco, el frío de la mañana se caló por sus huesos, pero no fue un frío de esos que te congelan hasta los mocos, no, de hecho era agradable. Los pájaros cantaban dándole la bienvenida a un nuevo dia.
— Ven a la cama mujer, tu hombre n