Ambos se encontraban en la Sala Dorada, mientras Ambrose observaba el menú con una leve sonrisa.
"La comida de aquí tiene buena reputación. Creo que lo único que le faltaría al edifico, sería un bar." Lo miró entusiasmado. "¿Qué opinas?"
"Bueno, creo que debería hablarlo con Bren—el Señor Russeau, quizás lo escuche. Es una buena idea,"
Ambrose se rió. "¿Tú crees?"
"Por supuesto, tener una gran variedad de tragos mientras tiene sus reuniones en un ambiente acogedor, suena como una buena idea