Brendan sacó su teléfono y le marcó a alguien pidiendo un medicamento para bajar una alta fiebre—el cual llegó después de unos minutos a manos de uno de los guardaespaldas.
Le pasó dos pastillas y un vaso de agua, y Jun tomó lo ofrecido con manos temblorosas, mientras que el Alfa solo lo observaba como si estuviera, confirmando que se las bebería como debía.
Se recostó en el sofá con sus ojos cerrados, esperando que la medicina hiciera efecto, pero el dolor de cabeza no cesaba. Nunca había ex