Las manos de Jun sudaban descontroladamente debido a los nervios. Había una tensión tan espesa en el aire de la mansión que se podía cortar con un cuchillo.
Una vez se acercaron al salón de invitados, se puso alerta al ver a su padre esperándolo afuera. Su padre miró a su mamá con afilados ojos y esta tembló ante su escrutinio.
"Entra primero, Juliette." Dijo con firmeza.
Su mamá le lanzó una mirada furtiva y Jun le sonrió a pesar de que el gesto le costó bastante.
La mujer entró al salón y