Capítulo 50. No ha sido tu culpa.
«¡No! ¡No, Nico, tú no!»
Emilia intentó alejarlo de su cuerpo, mientras sentía que las náuseas subían por su garganta. No quería volver a experimentar jamás en su vida, lo que era ser tomada por la fuerza, no quería que Nico tuviera ese peso sobre su conciencia.
—No, Nico, por favor. Tú no —le suplicó, aferrándose a su espalda, tratando de inmovilizarlo contra su cuerpo.
Nico luchó para liberarse, su pecho ardía, el aire empezó a faltarle una vez que se dio cuenta de sus actos y de la súplica e