Capitulo 55.
Al otro día no podía ni caminar del dolor tanto físico como el dolor de ovarios y al parecer mi hija tampoco así que decidimos quedarnos en la cama con los bebes hasta que se nos pasara el dolor, lo cual no paso hasta las seis de la tarde mas o menos cuando tuvimos que levantarnos ya que Abal y Tristán vendrían a cenar y debíamos preparar la cena o al menos fingir que ayudábamos en algo.
Todo eran risas hasta que las niñas bajaron las escaleras y ambos lobos las miraron a los ojos cayendo por