Rosalin y el señor Duncan llegaron a la corte muy temprano para encontrarse con la abogada quien le dio los buenos días muy sonriente al señor Duncan y una sonrisa fingida para Rosalin quien por enésima vez sólo respiro profundo para aguantarse a la Femme Fatale. Pero nada la podría haber preparado para la noticia que les tenía la abogada ese día.
-Señor Duncan: Le tengo malas noticias – Dijo la abogada –
-¿Qué sucede? – Preguntó el señor Duncan –
-No me pregunte cómo, pero el abogado de Miller