Rosalin iba entrando al edificio que era la empresa de su esposo. La mayoría la conocían y la saludaban con amabilidad. Se dirigió al ascensor para subir directamente a la sala de juntas y al entrar, allí se encontraba su esposo reunido con los abogados. Todos se voltearon a verla sorprendidos.
-¿Rosalin? ¿Qué estás haciendo aquí? – Preguntó el señor Duncan –
-Buenos días – Dijo Rosalin acercándose a la mesa - ¡Qué extraño no ver por aquí a la señorita Chamberlain iluminando con su carisma!
-Ha