Rosalin estaba en su cama. Para ella era muy difícil hablar con el señor Duncan, pues sentía que no tenía defensas contra él de ningún tipo, por lo que había rehuido de esa situación como siempre y aquí estaba sin poder dormir pensando en cómo el señor Duncan la había tomado por los hombros y le había dicho que la protegería incluso a costa de su vida.
-¡Pero qué tonterías dice ese hombre! – Se dijo Rosalin acomodando las sábanas otra vez - ¡Debía intentar dormir porque ella era la que se desp