Capítulo 24 No te iras.
Florencia:
Me desperté temprano en la mañana, saboreando los pocos segundos de aturdimiento, hasta que la realidad se hizo presente.
Mi amor ya no estaría a mi lado, descarte ese pensamiento de inmediato, o me derrumbaría como un castillo de naipes golpeado por la brisa, me duche y fui en busca de mi hija.
— Hola mi pequeña, mira cómo has crecido.
Me concentré toda la mañana en atender a mi pequeña, no podía dejar de mirarla, ella se convirtió en mi ancla, lo único que me sujeta a este mundo.