Florencia:
Miro a mi pequeña que ya tiene un mes y no puedo creer lo parecida a su papá que es.
Su cabello negro, su piel un poco bronceada, salvo el color de sus ojos que son como los míos, celestes con motas de verde, tienen el mismo color del lago donde me entregue a su padre la primera vez.
— Nuestra hija será la más hermosa de esta ciudad. — dijo llena de orgullo.
— Ella es la más hermosa, del mundo y si aprende a cantar como la madre ... grr tendrá a demasiados pretendientes detrás de ell