—¿Por qué sospecho que no soy la primera prisionera que pones a realizar esta labor?- farfulló ella, tirando de la cadena y mirando la mancuerna con odio.
Karman la miró de soslayo.
—Porque no lo eres. Y esa cadena es indestructible, al igual que el collar que llevas al cuello. Están hechas de cinabrio.
—¿Cinabrio?
Karman asintió.
—¿Qué es el cinabrio?- insistió ella.
El elevó su orgullosa cabeza, mirándola desde su impresionante altura.
—Es la sangre de mis antepasados.
***
Una tarde, mientra