LVI. ¿Dónde está Mateo?
Salimos de la corte, todos con una sonrisa en el rostro.
No sé de donde Alan sacó una piruleta de colores y se la dio a Mateo, que ahora se la comía muy concentrado en sus brazos.
Pues sí, en los brazos de Alan, que lo llevaba cargado con mucha naturalidad y confianza. Era una hermosa imagen, al menos para mí.
- Bueno Sr. Kingsley, aquí concluyen mis servicios, así que le aconsejo que sigan todas las indicaciones de la corte durante estos meses que van a estar bajo supervisión para no tener que