No dormí.
¿Cómo podía, cuando cada vez que cerraba los ojos lo veía a él? Veía cómo me había mirado como si yo no fuera nada. Veía sus manos en la cintura de Belén, posesivas y seguras. Veía ese anillo de diamantes captando la luz mientras ella le tocaba el rostro con una familiaridad que me revolví