Punto de vista de Audrey
—Cinco minutos —dijo Marcus, y no salió del umbral de la pequeña oficina de producción donde tenían a Samantha, porque Jules le había dado un número y los hombres como Marcus trataban los números de Jules como si fueran la ley.
—No necesito que cuentes mis respiraciones, Marcus, necesito espacio —dije, y mantuve la voz baja, en ese registro grave y áspero que había aprendido a dominar durante tres años, el que pertenecía a Audrey Hunter y jamás a la chica cuyo miedo sol