—Diana Ortega, me casé contigo en la familia Ortega por tres años, aunque no tengo méritos, todavía he trabajado duro. ¿Pero tú me tratas así? ¿Has perdido tu conciencia y se la han comido los perros?
—Esta bofetada es lo que me debías, y ahora te la devuelvo.
—A partir de ahora, nuestra relación ha terminado para siempre.
Los ojos de Christian González eran fríos. A pesar de ira, su mirada estaba llena de desapego más.
En este momento, él había establecido una clara línea entre él y Diana Orteg