Todo esto demostraba que algo pasaba con Christian.
—Carmen, no, te juro que te quiero de verdad, nunca he tenido la intención de aprovecharme del poder de tu familia López, y mucho menos de tomar el control de la empresa de tu familia...—dijo Christian sinceramente.
—¿De verdad?—preguntó Carmen, mordiéndose los labios, confundida y sin saber si debía creerle o no.
—Entonces, ¿por qué no capturaste a los secuestradores cuando me salvaste, en lugar de matarlos?—preguntó ella, con el corazón en un