En cuanto a los otros estudiantes, todos ellos se regocijaban y observaban con las manos cruzadas, esperando ver cómo Christian hacía el ridículo.
Sabían muy bien que Christian era un huérfano sin poder ni habilidades.
Lucía, la novia de Christian, tampoco tenía una buena situación familiar.
Ahora que Lucía había ofendido a Alfredo, una vez que llegaran sus refuerzos, ¡el destino de ambos sería obvio!
—¿Quieres irte?
—¡Es demasiado tarde!
Alfredo escuchó unos pasos afuera y sonrió fríamente. Ju