—Ah, Ignacio, eres muy considerado. Gracias por recordar mi cumpleaños y prepararme un pastel.
Carmen mordió su labio inferior, sus ojos se humedecieron ligeramente y una cálida corriente fluyó hacia su corazón.
Debido a la mala relación que tenía con su padre y madrastra, desde que se mudó de la familia López para vivir sola, en estos dos años nunca había celebrado realmente su cumpleaños.
A veces su abuelo y tía recordaban su cumpleaños y le llamaban para felicitarla o le enviaban regalos.
Apa