Carmen no podía creer lo que veía.
—¡Es verdad!—
Isabel asintió con la cabeza.
En ese momento, cuando Jesús propuso el diez por ciento de beneficio y la extensión del contrato, ella también se sorprendió mucho. ¡Podía entender cómo se sentía Carmen en este momento!
—Bien, muy bien, ¡genial!
—¡Isabel, eres increíble! ¡Realmente conseguiste el derecho a colaborar con Grupo Díaz!
—¡Tú... tú has creado un milagro!
Carmen, siempre tranquila y fría, saltó emocionada y abrazó a Isabel frente a todos.
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