En ese momento, todo el odio y resentimiento que Lucía tenía hacia Christian desapareció instantáneamente. Así, se abrazaron fuertemente, dejando atrás todas las disputas y malentendidos.
—¿Lucía, qué estás haciendo?—se oyó una voz fría mientras Marcos aparecía en la puerta del cuarto de entrenamiento. A su lado, varios ancianos de la familia Castro lo seguían.
Habían venido al cuarto de entrenamiento para practicar artes marciales, pero se encontraron con Lucía abrazando a un hombre. Además, co