—¡Puedes estar tranquila, cumpliré mi palabra!
—Vamos, acompáñame a la reunión familiar—dijo Alejandro con confianza.
—Sí, de acuerdo—Carmen asintió con la cabeza, sintiéndose mucho más relajada. Luego, empujó la silla de ruedas en la que iba sentado Alejandro, y padre e hija salieron juntos de la habitación.
En el salón principal, bajo la convocatoria de varios ancianos de la familia López, todos los miembros clave del clan se reunieron, incluyendo a María y Abraham, madre e hijo, así como Fern