Él, al igual que Alejandra, nunca había oído hablar de Vitalis Farmacéutica en el mundo empresarial. No podía entender cómo Luis, el honorable hijo de la familia Rivas, podía asustarse tanto por una pequeña empresa desconocida.
—¡Maldito idiota, no entiendes nada!— exclamó Luis enfurecido. —¡Me estás arruinando!
Luis estaba furioso. Le dio una patada al presidente Martín, haciéndolo caer al suelo. En su interior, deseaba despedazar al presidente Martín en pedazos. Aunque Christian no pertenecí