La puerta del coche se abrió y una joven de unos veintisiete u veintiocho años, con una figura elegante, salió del vehículo.
Esta joven tenía una apariencia hermosa, con rasgos delicados y encantadores, y un lunar en la comisura de los labios.
Su atuendo era muy elegante y, en cada gesto, se podía percibir una madurez encantadora sin perder su habilidad y profesionalismo, lo que mostraba claramente que era una mujer fuerte en el mundo laboral.
—¡Alejandra!— Paula saludó activamente cuando vio a