—Esto puede que no sea apropiado—expresó Paula con sorpresa.
—No importa, una vez que llegue el cliente, siempre y cuando él no diga tonterías—respondió Alejandra sin preocuparse.
En realidad, Alejandra tenía otras razones para permitir que Christian los acompañara. Según su conocimiento, el cliente de la empresa era una persona difícil de tratar, con una mala reputación en la industria y propenso a comportarse de manera inapropiada con las mujeres. Si Christian, un hombre, los acompañaba, tal v