—¿En serio?— Christian se sorprendió. Intentó incorporarse apoyándose en la cama, pero sus brazos no tenían fuerza y luchó un poco sin éxito. Clara entendió lo que intentaba y lo ayudó a levantarse, colocando una almohada en su espalda para que pudiera apoyarse y estar semisentado.
—Es absolutamente cierto—afirmó Víctor. —Según mi investigación, cuando Gonzalo fue atacado, Fernando movilizó a más de una docena de guerreros de nivel gran maestro, quienes desaparecieron durante un tiempo hasta que