—¿Qué estás diciendo?
—¿Lo has curado de verdad?
—¿No estoy escuchando mal, verdad?
Al escuchar estas palabras, Agustín quedó atónito, sin poder creer lo que sus oídos acababan de escuchar.
Aunque no entendía de medicina, tenía claro que curar una enfermedad no era tan fácil como comer y beber. Era un proceso lento y gradual.
Con su lesión en la pierna, incluso si lo llevaran a un gran hospital, probablemente necesitaría al menos tres o cinco meses de tratamiento antes de que hubiera alguna espe