Con un estruendoso choque, el puño llameante de Leoncio inmediatamente destrozó la muralla de Maximiliano.
En ese instante, arena y piedras volaban por los aires, alcanzando a Emiliano, Adán y otros en los alrededores. Emiliano y Adán se vieron obligados a esquivarlas por separado.
Aprovechando esta oportunidad, Maximiliano se lanzó velozmente hacia Christian. Su intención era apresarlo.
Después de los acontecimientos recientes, Maximiliano ya había identificado a Christian como el líder destaca