—Maldición.
Viendo las figuras de Christian, Herminio y los demás alejándose, Azucena estaba furiosa pero impotente.
—Azucena, no te enfades ahora.
—Ese chico Christian no se escapará.
—En resumen, avísale a tu abuelo y que envíe a los expertos de la familia para lidiar con Christian.
—Seguro que podemos acabar con Christian y Clara, vengando así a tu hermano mayor.
En ese momento, Néstor se acercó rápidamente, recordándole a Azucena con urgencia.
—Sí, tienes razón.
—Voy a llamar a mi abuelo de