Sin vacilar, Néstor lanzó su llave de coche hacia Clara. Esta la recibió sin sospechar nada. Sin embargo, en ese instante, ocurrió algo inesperado.
—Clara, mejor sería que entregues la aguja venenosa —Aprovechando la situación, Néstor esbozó una sonrisa maliciosa y, de repente, con un movimiento rápido y agresivo, atacó la muñeca de Clara.
—¡Eres despreciable! —Clara nunca imaginó que Néstor se atrevería a atacarla de esa manera. Sorprendida, intentó apuntar nuevamente la aguja venenosa hacia Né