—Amalio, todo lo que he dicho es verdad, ¡por favor, debes creerme!
—Además, ¿qué beneficio tendría yo al engañarlos intencionalmente?
Néstor intentó justificarse, con valentía.
Amalio se sorprendió ligeramente, y luego él y Amadeo se miraron, ambos percibiendo la incertidumbre en los ojos del otro.
Originalmente, ambos habían asumido que Néstor los había engañado a propósito.
Pero ahora, al escuchar las palabras de Néstor, comenzaron a ver cierta lógica.
Después de todo, Néstor no tenía rencor