—¡Christian, Carmen, Clara, finalmente llegaron a la empresa!
Al ver que aparecían Christian y las otras dos, Leocadia se acercó con una expresión de alegría y entusiasmo.
—Leocadia, has trabajado duro estos días en la empresa.
Christian dijo con una sonrisa.
—No es nada. En realidad, no he hecho mucho.
—Es solo que todos ustedes no estaban aquí, y me estaba aburriendo un poco.
Leocadia sonrió traviesamente.
Después de saludarse brevemente, Carmen no pudo evitar preguntar: —Leocadia, ¿cómo va la