—Christian, tú, esta bestia, te atreves a lastimarme.
—Espérame, la familia Barquero y el señor Galileo seguramente te matarán.
Eustaquio aguantó el intenso dolor en sus piernas, habló entre dientes.
—No te apresures. Acabo de hacer justicia por mi abuelo y mi tío.
—Ahora es hora de saldar cuentas contigo.
Christian sonrió fríamente, su mirada llena de intenciones asesinas.
—¿Qué más quieres?
Al sentir la ferocidad emanando de Christian, la cara de Eustaquio cambió drásticamente, y tuvo una prem